Aqualogy

AQUABLOG
Espacio de opinión sobre el agua y sus retos

19 enero 2017

Cómo acelerar el camino hacia la economía circular

grafisme_mapa_ecological_deficit

Global Footprint Network alerta desde hace años sobre la huella ecológica mundial. Este concepto hace referencia a una medida creada por Mathis Wackernagel y William Rees en 1990 que permite determinar la presión que ejerce un individuo, una ciudad o un país sobre los recursos del planeta, entre los que también se incluye, obviamente, el agua.

En el mapa que acompaña estas líneas se representa, a partir de datos de 2012 de Global Footprint Network, el déficit ecológico (en rojo) o la reserva ecológica (en verde) de los diferentes países del mundo.  Este déficit se produce cuando la huella ecológica de la población excede a la biocapacidad del área para abastecerla.

Es evidente que debemos actuar. Pero ¿qué podemos hacer para evitar este déficit ecológico? ¿Cómo podemos lograr que las zonas en rojo de ese mapa comiencen a virar hacia el verde? Solo hace falta seguir un plan: acelerar la transformación hacia la economía circular.

En primer lugar, resulta esencial conocer los flujos de entrada y salida de los sistemas (de materia, residuos, emisiones, energía…) para poder alargar los diferentes ciclos de vida que se producen en un producto o en una actividad. Mediante la aplicación del análisis del ciclo de vida, podemos conocer los impactos ambientales que producimos y definir una estrategia para reducirlos y/o eliminarlos.

En esta estrategia, el papel del sector industrial y empresarial es clave, ya que puede adoptar, entre otras medidas, una apuesta firme por el ecodiseño, lo que implica innovar en la conceptualización de un producto o servicio teniendo como objetivo minimizar su impacto ambiental desde el inicio. Por ejemplo, ahorrando recursos en la producción y uso de los productos.

También es esencial establecer nuevos patrones, promoviendo entornos colaborativos, ya que no actuamos de manera aislada. Los entornos colaborativos son necesarios para poder cerrar ciclos productivos.

El compromiso colectivo por parte de diversos sectores de la sociedad es esencial para garantizar la transformación de los ciclos productivos, pero también lo es el compromiso individual. Todos podemos comprometernos en esa transformación de economía lineal a circular, preservando los recursos con un consumo responsable, ofreciendo segundas oportunidades a productos que no interesan o dejan de funcionar a través de alternativas creativas y viables, y educando y sensibilizando a nuestro entorno. Se trata, en definitiva, de considerar los impactos ambientales de nuestras decisiones cotidianas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *