Aqualogy

AQUABLOG
Espacio de opinión sobre el agua y sus retos

11 enero 2014

Citiness y Vento, dos instrumentos de Aqualogy para construir la nueva ciudad

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Del 19 al 21 de noviembre se celebró en Barcelona el Smart City Expo & World Congress. Este evento, ya en su tercera edición, se suma a muchos otros sobre smart cities en nuestro país y el resto del mundo. Esta abundancia es un claro exponente del gran atractivo que las smart cities ejercen sobre políticos, responsables urbanos, empresas y colectivos de diversa naturaleza. Pero, pese a este despliegue, lo que realmente hay detrás del concepto de smart city continúa estando poco definido.

Así, hay quienes sostienen que el enorme avance de la tecnología está proporcionando soluciones incluso antes de haber identificado los problemas a resolver. Por tanto, y según los defensores de esta opinión, lo smart es identificar los problemas que pueden ser resueltos por los nuevos productos y servicios tecnológicos ya desarrollados. La gran cantidad de proyectos piloto smart city que actualmente se desarrollan en muchas ciudades viene a apoyar de alguna manera esta hipótesis.

Pero también hay colectivos que claman por que la smart city se enfoque a resolver los problemas directos y reales que tienen los ciudadanos, muchos de ellos derivados de la actual crisis social, económica, ambiental…

En definitiva, hay diferentes opiniones sobre lo que el término smart city significa y comporta y, seguramente todas ellas tienen algo de realidad. Pero, a mi modo de ver y en cualquier caso, de todo ello se deriva una consecuencia muy evidente: la tecnología y los nuevos hábitos sociales van a llevar a gestionar las ciudades de una manera radicalmente diferente a la actual. No sabemos exactamente cuándo se va a producir este cambio. Pero se va a producir inexorablemente. Y ¿cuál es el origen de ese cambio? Pues el mismo que está sacudiendo los cimientos del modelo de economía mundial de los últimos siglos: la capacidad exponencialmente creciente de gestionar información, junto con una reducción también exponencial de los costes asociados a dicha gestión, además de la extraordinaria capacidad de difusión y actuación que ofrecen hoy las redes sociales.

Efectivamente, estos tres factores (facilidad de gestión de la información, reducción de costes y nuevos hábitos sociales y de participación) van a afectar muy especialmente a la manera de gestionar los servicios urbanos. Con toda seguridad, se va a pasar del modelo clásico de gestión independiente y jerarquizada de cada uno de dichos servicios (transporte, energía, telecomunicaciones, agua, residuos…) a otro basado en la gestión de la ciudad como un todo, con un fuerte foco en la sostenibilidad y la maximización de la resistencia a emergencias. Es decir, con un foco en la mejora de la sostenibilidad y la resiliencia de la ciudad, dado que las emergencias urbanas suelen ser causa o consecuencia de fenómenos de interacción entre distintos servicios. Y, simultáneamente, se va a pasar también del modelo clásico de administrador-administrado a un modelo mucho más transparente, participativo y con una distribución de papeles más difusa. En este modelo, la tecnología proporcionará al ciudadano (a muy bajo coste) no sólo una facilidad mucho mayor de acceder a la información de su ciudad (open data), sino también la posibilidad de convertirse en sensor de la realidad urbana (crowdsensing). De este modo, él mismo generará directamente información de enorme utilidad para los gestores urbanos y también para sus propios conciudadanos, como sucede ya actualmente con la información del tráfico, por ejemplo.

No está claro aún cómo va a funcionar y a organizarse este nuevo modelo integrado de gestión de la ciudad, ni quiénes van a ser sus actores y protagonistas principales, ni el reparto de papeles que van a desempeñar, ni siquiera el de las responsabilidades correspondientes. Pero está claro que este modelo se va a ir definiendo más nítidamente e imponiendo paulatinamente y sin pausa.

En Aqualogy consideramos esta tendencia como una gran oportunidad para mejorar la gestión de la ciudad, y con ello su calidad de vida. Y queremos ser protagonistas de primera línea en esta transformación. Efectivamente, como actores experimentados y principales en la gestión de un servicio urbano básico e imprescindible, tenemos mucho que aportar y también mucho que descubrir. En esta línea, hemos desarrollado Citiness, un concepto que alude a la esencia de la ciudad, a la cualidad misma de ciudad, podríamos decir. Este concepto incluye en primer lugar las aspiraciones y los deseos de los ciudadanos, quienes, con su talento y dedicación, son los que hacen grandes a las ciudades. E incluye también un factor de competitividad, puesto que una ciudad tendrá mayor capacidad de desarrollo cuanto más atractiva sea para el talento y los motores de la economía y el desarrollo sostenible.

Así, bajo el prisma Citiness, el reto de las smart cities es el de conseguir que la tecnología y la innovación se pongan al servicio de ciudadanos y demás actores y responsables urbanos, para impulsar una ciudad agradable para vivir y competitiva económica, social y ambientalmente.

Pero Citiness no es un concepto teórico. Es una idea-fuerza en cuya aplicación práctica Aqualogy vierte su experiencia más que centenaria en la gestión de servicios urbanos. Y la complementa con diferentes iniciativas de innovación abierta, para ganar actividad y posicionamiento en el contexto de la smart city de gestión integrada. El enfoque Citiness pretende así configurar soluciones desde una perspectiva integradora, en la que la tecnología y la economía digital tienen mucho que aportar.

Para conseguir resultados en este contexto, es imprescindible un modelo colaborativo, puesto que ya no estamos hablando de un servicio urbano concreto, sino de un objetivo de gestión urbana integrada, que requiere de la aportación de personas y tecnologías de muy diversa especialidad y naturaleza. Se trata pues de un ámbito especialmente favorable para la emprendeduría y la innovación abierta. Y por eso, entre otras iniciativas, Aqualogy ha constituido junto con el CDTI el fondo de capital riesgo Vento (Venture Opportunities), con un objetivo de inversión de 26 millones de euros en 5 años en start-ups tecnológicas, con productos ya comercializables y orientados al ciclo del agua, el medio ambiente y las smart cities.

A través de este instrumento, Aqualogy espera potenciar el crecimiento de start-ups tecnológicas, y no sólo mediante financiación, sino también con su amplia presencia y experiencia en el funcionamiento de las ciudades y en la gestión de servicios urbanos. Simultáneamente, Aqualogy obtendrá de esas start-ups conocimiento práctico de otros sectores no habituales en su actividad, así como experiencia real de emprendeduría, factores que resultan clave para afrontar esta nueva etapa de innovación en la gestión de la ciudad.

Citiness y Vento son pues dos realidades prácticas y complementarias de Aqualogy para avanzar en la concreción de las ciudades del futuro, más habitables y sostenibles, con mayor calidad de vida y más competitivas para atraer talento e impulsar su desarrollo económico, social y medioambiental de forma sostenible.

 

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